Salud Mental hoy: muros derribados y promesas pendientes.

Hablamos de una Salud Mental individualizada.

Hay una demanda asistencial en Salud Mental al alza. El sufrimiento es una característica de la mayoría de los trastornos mentales. Eso sí, hay que diferenciar entre lo que es el sufrimiento, la reacción ante la adversidad, y los trastornos mentales.

Abordamos en un taller para medios de comunicación los muros derribados y las promesas pendientes de la Salud Mental en la actualidad. La mayoría de los trastornos mentales grave empieza antes de los 20 años. En la depresión, la edad de inicio suele estar en torno a los 30 años.

En este encuentro, se analizaron las cifras y la situación actual de las enfermedades psiquiátricas, la disponibilidad de recursos, el futuro de esta atención en España, así como el papel de los medios de comunicación frente al estigma asociado a estos trastornos.

En nuestro país, según el Informe Anual del Sistema Nacional de Salud 2020–2021el 29% de la población padece algún trastorno de Salud Mental. La prevalencia registrada es de 286,7 casos por cada 1.000 habitantes, siendo más elevada en mujeres que en hombres (313,3 frente a 258,8), entre los que destacan los trastornos de la ansiedad, con un marcado crecimiento en los últimos años.

Se contó con la participación de los doctores Víctor Pérez Solapresidente de la FEPSMManuel Martín Carrascopresidente de la SEPSMMarina Díaz Marsávicepresidenta de la SEPSM, y Llanos Conesa Burguetsecretaria de la SEPSM.

Pérez Sola dio la bienvenida e incidió en la importancia de la alianza con los medios de comunicación para dar visibilidad a la Salud Mental. Martín Carrasco plasmó la fotografía de la Salud Mental en España y ofreció algunas cifras obtenidas del Libro Blanco de la Psiquiatría en España. «Cuando hablamos de Salud Mental, nos referimos en una última instancia a unas funciones que están radicadas en el cerebro. El cerebro es el equivalente al hardware, mientras que la mente es ese hardware en funcionamiento, el equivalente a los programas«, comentó. Se pueden producir una serie de trastornos. Hay que referirse al soporte y al funcionamiento. Cuando hay trastornos neurológicos, sólo se habla del soporte. La función principal del cerebro es regular la interacción con el ambiente. En las enfermedades mentales, hay una influencia muy superior de la interacción con el ambiente, con la interacción con los demás. Todo ello en un entorno de gran complejidad. Mencionó la frontera entre el trastorno y la normalidad. El sufrimiento es una característica de la mayoría de los trastornos mentales, pero no es suficiente para recibir un diagnóstico. Se tiene que acompañar de una serie de patrones alterados y de una repercusión funcional. Hay que diferenciar entre lo que es el sufrimiento, la reacción ante la adversidad, y los trastornos mentales.

La prevalencia mundial estimada de los trastornos mentales fue de 970,1 millones de casos en 2019 (frente a 654,8 millones de casos estimados en 1990)., lo que corresponde a un aumento del 48,1% en dicho período. Además, los trastornos mentales suponen una de las principales causas de discapacidad en todo el mundo, especialmente la depresión. «Se trata de problemas de los que nadie está libre. El lado bueno es que siempre hay una experiencia cercana, mientras que el lado malo es que todo el mundo opina, muchas veces sin criterio«, avisó. En nuestro país, se observa una tasa creciente de este tipo de trastornos. En 2022, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), el número de suicidios en España supuso la primera causa de muerte externa, con 4.227 fallecimientos. Los datos del primer semestre de 2023 arrojan una tendencia a la estabilización. Se va produciendo una oscilación dentro de unas cifras globales relativamente bajas. Actualmente es de 12,98 por cada 100.000 habitantes.

«Hay una demanda asistencial al alza«, remarcó. Aunque no hay listas oficiales, señaló que todo indica que son altas, acompañadas de unos recursos escasos. «El gasto de los presupuestos de Salud que se atribuye a Salud Mental es desproporcionadamente bajo en comparación a lo que conllevan los trastornos mentales«, apuntó. Estamos por debajo de la media europea: En la Unión Europea + Reino Unido, el gasto medio en Salud Mental con respecto al gasto sanitario total es del 5,5%, mientas que en España ese dato es del 5%.

Lamentó que tenemos unas tasas de 12 psiquiatras por cada 100.000 habitantes, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que sea de 15. Matizó que las perspectivas de futuro no son halagüeñas porque hay una tendencia decreciente en el número de especialistas que finalizan la especialidad. Sólo terminan en torno a 224 y esa cifra está muy lejos de la tasa de reposición. Casi el 21% de los psiquiatras actuales tiene más de 60 años, por lo que próximamente se jubilará un alto número de ellos. Haría falta, cifró, entre 370 y 565 psiquiatras nuevos al año. Destacó que la mayoría de los trastornos mentales grave empieza antes de los 20 años. En la depresión, la edad de inicio suele estar en torno a los 30 años. Aseveró que «estamos en un momento en el que la atención en Salud Mental se va haciendo más compleja y a los profesionales se les pide cosas más allá de la atención, como es la investigación, el asesoramiento, etcétera«. Hay una heterogeneidad en la organización y fuerza laboral en Psiquiatría entre comunidades autónomas. Eso es lo que pidió en primer lugar para el futuro Comisionado, que se haga una estandarización de las ratios.

Pérez Sola se centró en la experiencia en práctica clínica real. Hizo hincapié que usar el término paciente psiquiátrico estigmatiza y pidió que se hable de personas con problemas de Salud Mental. El propio sistema sanitario discrimina a las personas con trastornos de Salud Mental. «La depresión es una enfermedad que aparece en los 20, en los 30, y que suele cursar de forma episódica. Lejos de disminuir con el tiempo, década tras década sigue aumentando«, apostilló. Subrayó que se está condenando a las personas con mucha autoexigencia a pensar que no son felices, porque es lo que se pide a las personas con cierta edad. El estrés suele ser el desencadenante. Lo importante no es lo que nos pasa, sino las expectativas de lo que nos pase. Las expectativas, en sociedad como la nuestra, tiene mucho más que ver con lo que nos comparamos con los demás que con lo que nos pasa. Insistió en que, una vez que tenemos el bienestar mínimo, el estrés lo que lo provoca es lo que nos pasa en comparación con lo que sucede a los de nuestro alrededor. La enfermedad mental, y en concreto la depresión, es «algo tremendamente contagioso«. La inmensa mayoría de la gente con depresión hace una evolución fantástica. Sólo uno de cada cuatro personas tiene un único episodio. Reconoció que hay en algunos casos falta de adherencia. Otro dato que proporcionó fue que en los hijos de madres que han sufrido depresión postparto se multiplica por diez el riesgo de padecer una depresión. Igualmente, la genética y el código postal, donde se vida, son determinantes.

Hay un factor que, antes no se tenían, que son las redes sociales. Porque son una exposición pública, lo que conlleva un problema. Pero, sirven para detectar a personas que necesitan ayuda. Se ha puesto el foco en los jóvenes. Si bien, las personas mayores son las que tienen mayor prevalencia de enfermedades mentales. Por la demencia y por la soledad no deseada. En las estrategias de prevención de depresión está el diagnóstico precoz, por los médicos de Atención Primaria. Se mostró de acuerdo con que «necesitamos profesionales y expertos que se dediquen a infantojuvenil, para hacer un diagnóstico precoz«.

Conesa abordó las diferencias entre psiquiatra, psicólogo y psicólogo clínico y los problemas más frecuentes en nuestro país. El psiquiatra es un médico especializado en Psiquiatría. La prescripción de farmacología, de tratamientos biológicos, están dentro de la Medicina. El psicólogo clínico es un profesional licenciado en Psicología que aplica tratamientos psicoterapéuticos, e incluso puede hacer una evaluación de las necesidades psicoterapeutas del paciente. Ha hecho la formación PIR (psicólogo interno residente), y está adscrito a un Servicio de Psiquiatría. Los psicólogos, que están licenciados en Psicología, no tienen formación clínica y no pueden hacer evaluaciones y tratamientos dentro de los servicios sanitarios públicos. Es más frecuente que el Psiquiatra se forme en Psicología, mediante un máster o cursos. Dentro del programa formativo de los psiquiatras, están las psicoterapias. Recordó que «hablamos de una Salud Mental individualizada«. No hay ningún paciente igual. Nunca se va a hacer lo mismo en un caso o en otro.

La revolución psicofarmacológica, desde los años 50-60, introdujo una mayor cultura psicosocial del abordaje de las personas con problemas de Salud Mental. En España, se inició la reforma de Salud Mental en 1983. Lo negativo es que había zonas que no estaban preparadas para ello. No había centros de Día. La salud infantil no estaba avanzada. Se creo una extensa red comunitaria de centros de Salud Mental, se empezó a desarrollar la Psiquiatría Comunitaria, de los pacientes insertados en la comunidad. Supuso un cambio de paradigma en el abordaje de los trastornos mentales. Otra dificultad es que parte de los recursos son sanitarios y parte de los recursos son sociales. Hay que coordinar servicios sanitarios y sociales. Son dos instituciones obligadas a entenderse.

Incidió en que 2021 es el año con mayores suicidios registrados. Hubo 11 fallecidos por día. Han aumentado los suicidios en niños menores de 15 años. Se suicidaron en 2021 22 menos de edad.

En cuanto a camas, también estamos por debajo de los índices europeos. Tenemos 35,6 camas por 100.000, versus 62,3 camas por 100.000 habitantes en Europa.

Por último, Díaz trató el tema de sensibilizar contra el estigma asociado a la Salud Mental en los medios, las redes y la sociedad en general. Las personas y sus familias su fren rechazo social y discriminación. Diferenció entre estigma social o público y el auto estigma, «esas reacciones que tienen los individuos y se lo atribuyen a sí mismos«. Todo empieza en la idea, pasa después al prejuicio y acaba en la conducta. Al menos un tercio de los pacientes afirma que siente vergüenza por tener la enfermedad, anticipa rechazo por parte de la sociedad y experimenta o ha experimentado discriminación. Los pacientes ambulatorios son los que más sienten este estigma de la sociedad. Entre las consecuencias del auto estigma, es peor adherencia al tratamiento y menos calidad de vida.

Una creencia errónea es que la enfermedad mental es poco frecuente. A nivel mundial, una de cada cuatro personas tendrá un problema de Salud Mental a lo largo de su vida. El 50% de los problemas de Salud Mental empieza en la etapa juvenil. Otra creencia errónea es que una persona con enfermedad mental es habitualmente imprevisible, violenta y peligrosa. Criticó titulares de prensa en los que se subraye que un asesino es esquizofrénico. Otra es que las personas con enfermedad mental tienen que vivir en una situación. Pueden vivir solas y en la sociedad. Otra es que las personas y sus familiares de la enfermedad. Recordó que las enfermedades mentales tienen un origen multifactorial: genético, neurobiológico, ambiental. Es el conjunto de factores lo que determinará la aparición de los trastornos mentales. Otra es que la enfermedad mental es incurable. Abogó que el 80% puede lograr la remisión y la recuperación funcional con el tratamiento adecuado. Reconoció que algunos tendrán que tener tratamientos profilácticos. Del mismo modo, que hay muchos enfermos que no están en tratamiento. Otra es que las personas con enfermedad mental no pueden trabajar. Remarcó que el objetivo de la recuperación es la integración al mercado laboral y estas personas pueden realizar una contribución útil a la sociedad. Su conclusión es que las personas con trastorno mental son mucho más que personas con trastorno mental. No es exclusivamente una persona enferma. «Tendríamos que tener vergüenza de seguir con estas ideas«, señaló. El 90% de la información acerca de la Salud Mental es a través de los medios de comunicación. Rechazó el etiquetar a las personas sustantivando su condición. «Nunca he visto un titular en el que se lea que ´un cardiopata mata´ a alguien«, contó.

Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental y la Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental .
La  (SEPSM)
 y la (FEPSM) organizaron en Madrid, en colaboración con Janssen.
18.01.2024
IM MEDICO

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